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Mark B no es el típico urbano

Mark B no es el típico urbano

Aunque nació en Nueva York prefirió regresar a la tierra de sus padres a perseguir su gran sueño artístico.

El hambre de Mark B por la música viene desde que su padre, un músico de merengue, le influyó. Ese sueño no se detuvo ni cuando a los 18 años tuvo que emplearse como lavador de aros en un carwash ni en aquellos largos meses en que fue asistente luminotécnico del fotógrafo Jochy Fersobe.

Él no es el típico muchacho de barrio que rompiendo brazos se convierte en urbano y de la noche a la mañana sale de la pobreza.

Sus raíces están en una familia trabajadora, en la que su padre, Marcos Burdier, fue músico de merengue, y su madre también maneja salones de belleza, lo que le da otra procedencia social distinta a muchos de sus colegas.

La música me ha estabilizado. Gracias a Dios mantengo a mi madre, y a mi hija, que vive en Miami.
MARK B. Cantante de música urbana

Mark Burdier, su nombre de pila (de ahí viene lo de Mark B), nació hace 29 años en Nueva York en el seno de una familia trabajadora que incluye otro hermano de padre y madre (de 21 años), más otros tres de su padre (una mujer de 30 años y otros hermanos pequeños, de cinco y tres años, respectivamente).

Contrario a los dominicanos que se van del país a vivir a Estados Unidos para lograr “el sueño americano” el suyo lo está logrando al revés: desde Santo Domingo.

Sus vivencias están repartidas entre Nueva York, Miami y la capital dominicana. En la gran urbe vivió hasta los seis años cuando se mudó a la tierra del plátano, la bachata y el merengue, donde realizó sus estudios primarios. A los 15 años se fue a vivir a Miami, donde permaneció hasta los 22 años.

Al vivir con su padre en Miami, que siempre trabajaba y él se quedaba solo en casa, se motivó a trabajar: “Yo empecé a los 18 años en un carwash, limpiando aros de carros, ese fue mi primer trabajo, pero eso era para comprarme mi ropita, mis tenis y para sacar una novia a pasear”.

EL URBANO DE LA DIÁSPORA

Hasta los seis años vivió en Nueva York. De ahí se trasladó a Santo Domingo, hasta los 15 años cuando se fue a Miami, donde permaneció seis años. De ahí retornó a la capital dominicana.

SU FAMILIA
TIENE UNA HIJA DE 10 AÑOS DE EDAD

SU PADRE, MARCOS BURDIER, ERA MÚSICO DEL MERENGUE

DE ÉL
AUTÉNTICO

“Yo voy a cualquier barrio de la capital y me reciben como a cualquier urbano de los que nacieron en sus sectores porque no finjo ser lo que no soy. El que finge ser lo que no es, sin querer se le nota.

Hago música urbana porque es mi sentir”, afirma ante la pregunta de cómo lo perciben en los barrios capitaleños.

HISTORIAL
TEMAS

1.- “Pal de velitas”

2.- “Playa y arena”

3.- “Vamos a ponernos locos”.

4.- “Tú eres la vaina”.

5.- “Va a seguí”.

6.- “Pónmela aplaudí”

El lado humano de Mark B

Mark B siempre fue un enamorado de las mujeres.

Una compatriota conquistó su corazón y le dio su primer regalo de carne y hueso: una niña que ahora tiene diez años de edad.

La relación amorosa concluyó y a los 22 años decidió retornar a Santo Domingo, donde vivía su madre, Nabia Muñoz. “Yo llegué con un CD en las manos. Iba para todos los lugares, me iba para emisoras, para canales, para discotecas, y comencé a hacer mi nombre hasta que encontré a Poeta Callejero”, en el 2013.

Durante un tiempo fue corista del Poeta, pero antes tuvo que buscar la manera de agenciarse algún dinero para invertirlo en su sueño de la música.

Fue así como llegó a trabajar con el fotógrafo Jochy Fersobe, a pedido de su madre, que trabajaba en la misma plaza Castilla, donde el profesional tiene su estudio de fotografía.

“Yo era ayudante de iluminación, el que agarraba las luces, para ganarme por lo menos mil pesos cada vez que hacía ese trabajo”, recuerda en su entrevista con LISTÍN DIARIO.

El dinero que ganaba con Fersobe lo invertía en estudios de grabación.

“Así comencé a perseguir mis sueños aquí”.

Al cumplir los 26 años se propuso salir del lado del Poeta, pero no por conflictos. “Yo soy una persona que me planifico año por año y le dije que me iba porque pensaba que ya debía asumir mi propio camino artístico”.

Luego casi se arrepiente: “Al salir del Poeta yo halé aire por un año completo, pero ahora siento que valió la pena”.

Aun en su cabeza están aquellos primeros veinte mil pesos que ganó durante un fin de semana.

“Mi primera presentación fue en Paraíso Los Mineros, en Los Mina, por la que cobré diez mil pesos, más otra fiesta que hice y llegué a veinte mil pesos”.

En ese momento ya tenía en la calle los temas “Va´ seguí”, “Chapiadora” y “No me lo va a dar”, además de otros que comenzaba a introducir.

“Cuando vi esos veinte mil pesos los besé y dije: -Dios, estos son mis primeros veinte mil pesos; nunca había visto tanto dinero dominicano junto y menos proveniente de la música. Ahí yo dije: – lo logré. Yo canté y con eso me gané un dinero, estaba feliz”.

Su primer acuerdo como solista lo logró con Mercenario, “una compañía que no tenía recursos, pero prometía mucho y yo solo necesitaba un estudio de grabación que ellos me ofrecían”.

También tomó la decisión de vivir solo porque sentía que seguir al lado de su madre lo iba a limitar.

“Preferí vivir solo porque las madres siempre quieren estar ahí mimándote, añoñándote y dándote comida para que no te vayas”.

Su primera mudanza la hizo por el kilómetro 12 de Haina, “en un cuartucho”, y de esa época fue que salió el tema “Hacerlo escondido”, un reguetón que marcó su ruta en la música urbana.

ZOOM
SU NOVIA ES BAILARINA DE DADDY YANKEE

AMOR
Mark B y Jen Vargas se conocieron el último día del 2013 en San Francisco de Macorís.

SOBRE LAS MUJERES

SENTIR.
“La etapa de mujeriego ya la viví en Miami. Llegó un momento en que dije y qué es lo que hago siendo así, lo que se gasta es dinero. Entonces me tranquilicé”.

EN PAREJA: Con Jen Vargas le gusta ir al cine, ver películas en la tranquilidad del hogar, tener la casa bonita, ir a cenar, ir de compras… “Nos gusta vestir bonito, eso es algo que tenemos en común”.

DEFINICIÓN: No se considera machista, aunque sabe los roles de cada quién dentro de la pareja.

SOCIEDAD

Durante un media tours que estaba haciendo, conoció a Santiago Matías (Alofoke Music) “y comenzamos una relación de amistad y de negocios”, relata.

A partir de ahí la historia se transformó en pasos concretos de aquel anhelo por la música y que ya le valió como la real revelación artística del 2015, aunque la Asociación de Cronistas de Arte no lo haya reconocido así. Y ese es un dolor que aún no se le cura. Y todo por culpa del tema “Pal de velitas”, el que le dio la patadita de la suerte.

Sus metas se centran en seguir creciendo como artista y persona.

“Soy versátil y no me quedo en ninguna de las modas.

No quiero limitarme a nivel musical”, afirma el joven que tiene frecuentes actividades en el país, sobre todo en fiestas privadas, bodas, discotecas y otros centros de diversión.

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Sandy Productions

Abril 24th, 2017

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